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¿Merece la pena contratar un seguro de coche a todo riesgo? ¿O es suficiente con uno con franquicia?

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Fecha de actualización: 15/07/25

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Como propietario de un vehículo a motor en España tienes la obligación de contratar un seguro que cubra los daños que puedas causar. No tienes elección. Pero sí puedes decidir qué nivel de protección elegir para proteger tu propio coche.

¿Seguro a todo riesgo? ¿Con franquicia o sin ella? Cada modalidad ofrece una cobertura diferente y el precio variará en función de la opción que elijas. En este artículo exploramos las características de cada una para ayudarte a decidir cuál es la más adecuada para ti.

Seguros a todo riesgo: cobertura total sin sorpresas

El seguro a todo riesgo es la opción más completa disponible en el mercado y cubre los daños propios. Es decir, aquellos daños que sufra tu vehículo a causa de un accidente si tú eres el responsable.

Es común contratar este tipo de seguros con la idea de mantener el coche siempre en perfecto estado, reparando cualquier arañazo o daño por pequeño que sea, pero este no debería ser el motivo principal.

 El seguro a todo riesgo evitará que te veas sin coche y debiendo afrontar la financiación que solicitaste a la hora de su compra, o que debas costear reparaciones muy elevadas de tu propio bolsillo.

Todo riesgo con franquicia: así afecta al precio

Es igual a un todo riesgo “normal”, la utilidad es la misma, pero tiene una peculiaridad. La franquicia que escojas, cuyas cuantías disponibles varían según la compañía, es la parte de los daños de tu vehículo que tú pagas en cada siniestro.

Incluir una franquicia reduce, a veces de forma considerable, el precio total del seguro, por lo que comparar precios de ambas modalidades puede ser interesante para ti y para tu economía.

Ten en cuenta, antes de tomar la decisión final, los detalles que pueden marcar la diferencia. Busca en tu contrato a que garantías se aplica, si en caso de un siniestro total la deducen de la indemnización, si se reduce en caso de reparar en determinados talleres, etc.

El todo riesgo no lo cubre todo

Aunque su nombre pueda llevar a confusión, los seguros a todo riesgo no lo cubren todo. Existen exclusiones habituales, como los daños causados si conduces sin carnet o bajo los efectos de drogas o alcohol, que estarán claramente especificadas en el contrato.

Tampoco se cubren, como normal general, los daños que afecten exclusivamente a los neumáticos o los que sufran los accesorios o extras que no estén especificados en la póliza.

Además, recuerda que no declarar a conductores que la aseguradora considere «de riesgo» (como los menores de 25 años o con menos de 2 años de carnet) puede depararte desagradables sorpresas en caso de accidente si dicho conductor es el causante.

¿Hasta cuándo asegurar un coche a todo riesgo?

En general, cuanto más viejo es un coche, menos rentable resulta asegurarlo a todo riesgo. Esto se debe a la forma en la que las aseguradoras lo valoran y, en consecuencia, indemnizan en caso de accidente.

En cuanto un coche nuevo sale del concesionario pierde un 10% de su valor. Al cumplir un año, habrá perdido otro 10% más y, esta depreciación continuará durante los siguientes años. Tras los primeros cinco años de vida, habrá perdido, de media, el 60% de su valor total.

En caso de accidente, si el coste de la reparación de tu coche cuesta más del 75% de su valor venal la aseguradora lo considerará siniestro total y, en vez de repararlo, te indemnizará según las reglas indicadas en el contrato.

Existen aseguradoras que, durante los dos primeros años, valoran el vehículo a valor de nuevo. Pasados los primeros años, lo habitual es que se fije la indemnización según el valor venal, el valor de afección o el valor de mercado.

¿Qué diferencia existe?  

Valor de nuevo – Lo dice el propio nombre. Es el valor que tiene el coche nuevo. Incluye impuesto de matriculación, IVA y todos los demás recargos e impuestos necesarios para que pueda circular.

Valor de mercado – Es el valor de compra que tendría tu coche en el momento anterior al golpe.

Valor venal – Es el valor de venta que tenía inmediatamente antes del accidente. Tiene en cuenta la fecha de matriculación, la marca o el modelo. Cuantos más años, menos valor tendrá.

Valor de afección – O valor venal mejorado, incrementa en un porcentaje el valor venal, que suele variar entre un 20 – 30%.

Otras opciones más allá del todo riesgo

Si tu coche ya no es nuevo, pero eres una persona cuidadosa y consideras que todavía está en buen estado, existen opciones más allá del seguro a todo riesgo.

Los seguros a terceros ofrecen muchas coberturas adicionales que puedes contratar para hacerlo más completo. Los daños propios en caso de incendio, si atropellas un animal de los que pueden ser objeto de caza, los causados por granizo o la pérdida total. Esta última cobertura garantiza una indemnización según el valor del coche en caso de siniestro total si el accidente es culpa tuya.  No sirve para la reparación de aquellos golpes o daños de menor cuantía pero será de ayuda si el desastre te obliga a reemplazar tu coche.

Conclusión

Tanto el seguro a todo riesgo como el seguro con franquicia tienen sus propias ventajas y desventajas. La decisión final a tomar debe basarse en una evaluación de tus necesidades individuales, tu presupuesto y el valor de tu vehículo.

Ahora que conoces las diferencias, ya puedes sopesar todos los factores y elegir la opción que te aporte más tranquilidad al menor coste posible.