¿Qué es más barato, pedir una hipoteca o un préstamo?

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¿Es mejor pedir una hipoteca o un préstamo? En realidad, todas las hipotecas son préstamos; pero no todos los préstamos son hipotecarios y hay diferencias entre ambos productos financieros.

Como vas a descubrir en este artículo, la decisión depende de varios factores, como el importe del préstamo, el plazo de amortización que necesitas para pagar las cuotas de una forma cómoda. También te mostraremos los intereses medios de ambos productos. 

Diferencias entre hipoteca y préstamo

La diferencia principal entre una hipoteca y un préstamo es la garantía que aporta el solicitante, deudor o prestatario. 

Ambos conceptos corresponden a un contrato de préstamo, sin embargo, mientras que al hablar de una hipoteca hacemos referencia a un tipo de préstamo en el que existe una garantía real (un bien real, normalmente un inmueble), un préstamo propiamente dicho se refiere a aquel en el que sólo interviene la garantía personal del prestatario.

Es decir, el concepto de hipoteca, en sí mismo, es la garantía que se aporta para conseguir el préstamo. Se caracteriza porque el prestatario puede seguir haciendo uso del bien, pero si deja de pagar las cuotas puede ser embargado de un modo directo.

Por otra parte, en un préstamo personal, el deudor responde con todo su patrimonio, pero se debe seguir el orden de embargos que establece el artículo 592 de la Ley de Enjuiciamiento Civil (primero se ejecutarán los bienes más líquidos; además si existen otros acreedores, el prestamista debe respetar el orden establecido).

¿Cuál es el factor más importante a tener en cuenta?

Principalmente, una hipoteca se solicita para financiar la compra de una propiedad inmobiliaria, aunque también tiene otros fines (por ejemplo, reformas en el hogar). 

Del mismo modo, también puedes financiar la compra de una casa solicitando un préstamo personal, pero este producto financiero está enfocado para el crédito al consumo (es decir, para la compra de bienes duraderos) y para otros fines (viajes, vacaciones, una boda, etc.).

Lo que tienes que tener presente es que, al existir una garantía real, los préstamos hipotecarios tienen una serie de características propias:

  • Puedes solicitar importes más elevados: los préstamos personales suelen concederse hasta por 50.000 euros, en términos generales.
  • Puedes optar por plazos de amortización más amplios: debido a que existe una garantía real y el riesgo para la entidad se minimiza. Mientras que un préstamo personal se concede a unos 10 años (como máximo), las hipotecas pueden extender el plazo de devolución hasta los 30 años.
  • Tienen menores intereses: por los mismos motivos; representan menos riesgo para la entidad bancaria y se traduce en menor coste por solicitar el dinero prestado.

Cualquiera de estos factores puede ser relevante para decidir si te conviene un préstamo o una hipoteca. Sin embargo, principalmente los usuarios se decantan por las hipotecas cuando tratan de conseguir financiación de elevado importe.

¿Qué intereses tienen las hipotecas y los préstamos personales?

Los intereses es una de las diferencias más significativas entre un préstamo personal y una hipoteca.

Para que te hagas una idea, según datos del Banco de España, en octubre de 2023 el tipo medio ponderado para el crédito a la vivienda se sitúa en el 3,86% y el tipo medio ponderado para el crédito al consumo alcanzaba el 8,23%.

Aunque los tipos de interés varían, la diferencia entre una hipoteca y un préstamo es notable.

¿Cuál es el coste total de la operación?

Un préstamo personal y un préstamo hipotecario son dos productos bancarios diferentes, puesto que el proceso de contratación, la complejidad del contrato y la propia oferta del banco es distinta.

Sin embargo, como ambos pueden destinarse para la compra de una vivienda (siempre y cuando sea por un importe que permita la financiación sin garantía hipotecaria), el coste total de la operación puede compararse. El tipo de interés aplicado es mayor en un préstamo, pero también tiene un plazo de amortización menor y, por consiguiente, se pagan menos intereses en total.

Suponiendo que solicitamos un préstamo personal y una hipoteca, ambos por importe de 50.000 € (el máximo permitido generalmente para préstamos personales), pero cambiando el plazo de amortización y con los intereses anteriormente descritos, los costes serían:

Préstamo de 50.000 €

Con un tipo de interés del 8,23% y un plazo de amortización máximo de 10 años, el cálculo quedaría del siguiente modo:

  • Cuota mensual: 628,79 €
  • Intereses totales a pagar: 25.454,54 €
  • Importe total a pagar: 75.454,54 €

Hipoteca de 50.000 €

Con un tipo de interés fijo del 3,86% y un plazo de amortización de 30 años, el cálculo quedaría así:

  • Cuota mensual: 234,69 €
  • Intereses totales a pagar: 34.488,31 €
  • Importe total a pagar: 84.488,31 €

En conclusión, con un préstamo hipotecario se pagan más intereses totales, pero el plazo es mayor  y la cuota se reduce. Por lo tanto, se puede amortizar de una forma más cómoda. Así pues, según tus necesidades e intereses será más factible solicitar una hipoteca o préstamo, siempre y cuando el importe de la operación lo permita.

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